ALFONSO RUIZ
Tradicionalmente, la mar sólo ha reportados disgustos a la bajura de tierra. Hay dos, o quizá tres excepciones. La primavera del bocarte, que de unos años para acá se diluye en la nada. El verano del atún blanco, flojo y fuerte según los años. Y las mareas de fortuna, aquellas que reportan ocasionalmente un puñado de euros 'a la parte' a costa de lubina, dorada... Poco más. De ahí que el Fondo Social Europeo haya echado mano de su ingenio para aportar si cabe alguna alternativa. Para mejorar el rendimiento de los barcos, que cuentan por nóminas pérdidas cada día que se abarloan al puerto. Y ese maná se llama 'Proyecto Sagital' o, lo que es lo mismo, exprimir la que ya se ha denominado 'pesca turismo' (embarque de los turistas en los pesqueros).
Para concretar los cómos de esta iniciativa, Luanco (Asturias) acogió días atrás una sesión de trabajo en la que participaron representantes del sector pesquero de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco. A todos ellos, detalló Fernando Torrontegui, director general de Pesca en Cantabria, que envió a tierras asturianas a un técnico de su departamento, se les aportaron las últimas conclusiones de los estudios jurídicos y técnicos, así como los instrumentos de apoyo para la puesta en marcha y desarrollo de actividades turístico pesqueras.
«No es posible meter sin más a un turista a bordo de un pesquero. Eso es lo que se ha mirado. Hacen falta los permisos de Capitanía y cumplir las exigencias de los seguros de los barcos -añadió Torrontegui-. Luego está el tema de la mar, que aquí suele estar fuerte la mayor parte del año, y eso limita».
Rodolfo Iglesias, vicepresidente de la Federación de Cofradías de Cantabria y patrón mayor de San Vicente de la Barquera, suscribió sus tesis. «El director del proyecto 'Sagital', Agustín Molina, nos ha remitido ya un cuestionario para que lo rellenemos y se lo devolvamos antes del día 9 -explicó-. Preguntan cuántos barcos tenemos, de qué características, si vemos posibilidades de compaginar la pesca y el turismo, el tiempo que el turista podría estar a bordo, cuánto habría que cobrarle... Vamos a rellenarlo, pero así, de principio, me parece complicado. Aquí tenemos diez meses de mal tiempo y dos buenos que dedicamos al bonito. Luego están los trámites legales, porque no estamos autorizados a llevar gente... No sé, vamos a ver qué da de sí todo esto».
Dudas y dudas que, por ejemplo, no son tales para el letrado Fernando González, el cual participó como ponente en las jornadas de Luanco. A su juicio, las conclusiones de los estudios jurídicos que realizó sobre esta nueva práctica no plantean problemas que no puedan ser superados con facilidad. Dijo más. Por ejemplo, que la pesca-turismo «constituye una alternativa» para compensar los ingresos económicos que se fueron perdiendo en los últimos años, lo que motivó que las generaciones más jóvenes fueran dejando poco a poco la mar.
A su vez, el director general de Pesca del Principado, Alberto Vizcaíno, destacó que la pesca-turismo «es mucho más que embarcar a personas para que vean cómo es un día de pesca». En este sentido reveló que alrededor de este proyecto aparece la figura de la familia del pescador con todas sus tradiciones, la percepción de lo que es el ambiente pesquero en un puerto, la gastronomía, las rutas costeras, la cultura o los alojamientos rurales. «Sin olvidar el atractivo que supone participar en la primera venta del pescado, en su manipulación y también conocer las características de cada especie y con qué arte fue capturada, explicado todo ello por un profesional de la mar», concluyó.