Se non hai barcos non hai traballo e a xente marcha
Obdulia García Suárez empezó a trabajar de redera con 18 años y lleva más de 40 en el oficio. En sus primeros años de profesión se dedicada especialmente al «aparello do día, miños, volantas... Había moito máis traballo que agora. Se non hai barcos non hai traballo e a xente marcha».
Entonces, Obdulia ataba para un barco de la familia, pero ahora lo hace para otros y se dedica especialmente a las redes de cerco a razón de 8 horas al día. La cantidad de trabajo depende de las reparaciones que haya que realizar en el aparejo.
Ahora nunca sabe cuándo van a reclamar sus servicios y aún recuerda la época dorada en la que la flota cerquera estaba formada por 28 embarcaciones, de las que quedan menos de la mitad. Explica que los armadores dan estudios a sus hijos y estos buscan un trabajo en tierra, por lo que los padres acaban vendiendo los barcos. Cree que la Administración tiene también parte de culpa, por su falta de apoyo al sector de la bajura
Obdulia García leva 40 anos exercendo de redeira en Malpica
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