La Cofradía de Cedeira, junto a las de Lira y Cambados, lleva más de un año implicada en el proyecto Serea. Es una iniciativa cofinanciada por el Fondo Social Europeo que, tras analizar la problemática que afecta al sector de la pesca, busca las opciones más adecuadas para consolidar su presencia en villas como puede ser la cedeiresa, que tienen en el mismo su principal referencia tanto social como económica.
Todavía es pronto para hablar de conclusiones pero, a la espera de que éstas lleguen antes de cerrar el presente año, lo cierto es que la idea de que Cedeira acoja una de las primeras reservas marinas de Galicia comienza a tomar forma, tanto por el interés que tiene la sociedad local en conseguirlo como por las posibilidades que la zona y sus recursos tienen.
La aplicación de este nuevo modelo dentro de un mercado tan tradicional como el de la pesca, no sólo garantiza la evolución que requiere el sector, sino la aplicación de un concepto, el de la sostenibilidad, que al igual que en otros, también en éste debe ser interpretado como garantía de futuro. De ahí que uno de los hándicaps que se plantean y que requiere desde un cambio de mentalidad hasta la aplicación de nuevas técnicas de marketing es mantener la misma rentabilidad aún cuando se produzca una disminución de las capturas que, por otra parte, es la tendencia. La pesca también fluctuará en función de los recursos y la demanda, como en cualquier otro producto dirigido a los consumidores.
Por lo tanto, términos como las referencias de origen y la garantía de calidad serán cuestiones que jugarán un papel decisivo a la hora de conseguir la fidelización de los consumidores hacia un determinado producto que ha sido extraído del mar en unas determinadas condiciones y que, además, y a pesar de ello, no pondrá en peligro la desaparición de especies tan apreciadas como pueden ser hoy la merluza, el rape o el percebe, en el caso del puerto de Cedeira.
Y a todo esto cabe añadir que el conocimiento del medio ambiente y de los recursos que en él existen también contribuirán a la llegada de tiempos de cambio para el mundo de la pesca, una vez que el mismo ha arrojado los primeros síntomas de una problemática que viene dada por la sobreexplotación de los recursos, los elevados precios de los combustibles y el deterioro de la imagen social del sector. Unos factores que, a su vez, contribuyen al descenso de la actividad y el relevo generacional.
Barcos de pesca en el puerto cedeirés LUIS POLO