La proximidad del verano, el paro por el precio del gasóleo y la importación masiva de pescado dan al puerto de Fisterra un aspecto eminentemente turístico. No parece que en esos muelles se descarguen centenares de kilos todos los días y que la lonja lidere las ventas de merluza en la Costa da Morte, además ser la tercera de la zona en comercialización y una de las pocas que han mejorado su situación en los últimos años.
Fisterra es una localidad eminentemente turística. El cabo atrae cada año a centenares de miles de peregrinos y visitantes de todo tipo y eso se nota también en el puerto. De hecho, tiene una de las pocas lonjas turísticas de Galicia, en las que hay que pagar para asistir a la puja. También hay un Museo de la Pesca y la mítica ancla del Cason , uno de los accidentes marítimos más importantes de la historia reciente de Galicia.
Pesca
Al margen de todo ello, Fisterra vive básicamente de la pesca, pero ha sabido combinar perfectamente esta actividad con la atención a los turistas, hasta el punto de la actividad económica es casi dual en la localidad: o la hostelería o el mar.
Sin embargo, el puerto tiene varios asuntos pendientes. Faltan amarres para las embarcaciones deportivas y el edificio de la lonja no está a la altura de lo esperado. El mantenimiento de la construcción es muy complicado porque los materiales no son adecuados para la zona. Así, hasta solo unas semanas la cofradía tuvo que cambiar todas las cerraduras del edificio porque el salitre las había hecho inservibles.
Tampoco funciona la calefacción, al igual que el generador que se supone que debería mantener la luz cuando hay una avería. Además se levanta la pintura del suelo. Lo que pasa en Fisterra ocurre también en Camariñas, aunque en ese caso la lonja ni siquiera ha sido usada una vez. Otro problema general es la proliferación de óxido en casi todos los elementos metálicos de la construcción. El diseño tampoco es del gusto de todos. Muchos marineros encuentran incómoda la ubicación de la rula, al igual que los toldos que se colocaron en los bares y que contrastan con los edificios de la fachada marítima. También se quejan de que no se recojan las aguas residuales que van a parar al muelle.

XESÚS BÚA
Fisterra es una de las localidades de la zona con
más dependencia de la pesca