La desesperación ante la imparable subida del combustible -el gasoil profesional casi duplicó su precio en el último año- obliga a los empresarios de la pesca a agudizar el ingenio. La principal asociación de armadores del puerto coruñés ha decidido plantarle cara a la llamada crisis del gasóleo con las energías alternativas. PescaGalicia-Arpega-O Barco plantea un proyecto a una empresa alemana para que adapte a su flota un sistema de parapente para ahorrar energía, en una vuelta a la vieja idea de la energía eólica como motor de las embarcaciones. Es una de las salidas que buscan a un problema económico acuciante por el que piden ayudas a la administración y que llevará al paro de la flota como protesta el junio.

La empresa alemana Sky Sails ha instalado con éxito
el sistema de ahorro energético del parapente en buques mercantes
La asociación de armadores PescaGalicia-Arpega-O Barco, que integra cerca de un centenar de pesqueros del litoral y el Gran Sol del puerto coruñés, estudia un proyecto para instalar parapentes en los barcos. La energía del viento podría reducir entre un 10% y un 35% el consumo de combustible. Esta idea, y otra propuesta similar para incorporar aerogeneradores, surgen ante la escalada del precio del gasoil que, según denuncian, ahoga al sector.
El sistema del parapente lo utilizan ya con éxito algunos buques mercantes. Los armadores se pusieron en contacto a principios de este mes con la empresa alemana que lo desarrolla, Sky Sails, y le solicitaron una propuesta técnica adaptada a las características de su flota. “Puede permitir coger más velocidad en la travesía y llevar el motor con menos vueltas, o suprimir uno suplementario, pero tenemos que ver si se puede adaptar a los barcos de pesca y cuánto nos va a costar”, explica Juan Carlos Corrás, gerente de la agrupación. Añade que su negociación con la compañía está aún en la primera fase y que estudiarán la viabilidad del sistema una vez que ésta les presente un proyecto personalizado. De entrada, estiman que el método sería útil para ahorrar combustible durante las travesías más que en las maniobras de captura de pescado.
Otra posibilidad que estudia la agrupación de armadores es la de colocar pequeños aerogeneradores en los buques con el mismo fin de conseguir energía limpia que complemente a la del motor y bajar así el consumo de gasoil. Según sus primeras informaciones y a falta de saber si sería viable para un barco, el sistema de pequeños “molinos de viento” ahorraría del diez al veinte por cien de combustible.
“Desesperación” > Corrás afirma que estos contactos con empresas que instalan sistemas de energía renovable para los barcos son fruto de la “desesperación” que la crisis del gasoil está causando al sector y que, en estos momentos, los armadores tienen más esperanzas en los métodos alternativos que en que se modere el precio del combustible.
Juan Chas, vicepresidente de la asociación de armadores, critica que el gasoil les cuesta hoy “el doble que hace un año”. El litro del combustible por el que enero de 2007 pagaban 36 céntimos de euro superó ya los 60, la barrera psicológica de las cien pesetas. Por su parte, el representante de la flota de bajura, Manuel Iglesias, augura que la subida “no va a parar hasta las doscientas pesetas”. El mismo pesimismo comparte Jesús Etchevers, presidente de la agrupación de armadores de Gran Sol de bandera española del puerto coruñés (Arpesco), que lamenta que si no reciben la ayuda urgente de la administración, se reducirá la flota porque la actividad dejará de ser rentable por los altos costes de producción y la bajada de los precios en lonja. Augura que en el puerto coruñés habrá una participación masiva en el paro convocado para junio, en protesta por la crisis del gasóleo.
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