La flota de bajura del puerto de A Coruña sigue saliendo al mar cada día, pero cada vez se aleja menos de la costa para pescar. La escalada de los precios del gasóleo, que se duplicaron en poco más de un año, obliga a los armadores a reducir al máximo el consumo de combustible. Así es que muchos de los pesqueros que faenaban a ocho millas del muelle ahora no avanzan más de cuatro.
Es el caso del presidente de la asociación de armadores de pesca de bajura del puerto coruñés, Arcopeba. Manuel Iglesias asegura que consumir el mínimo combustible posible es “una necesidad” ya que últimamente no consiguen beneficios con su actividad empresarial y salen al mar “sólo para sacar algo para los sueldos de la gente, aunque para pagarlos muchas veces hay que ir a la hucha”, dice. Con su pesquero de 13 metros de eslora, Iglesias asegura que ya no se aleja más de cuatro millas cuando “antes íbamos a siete u ocho”.
Aunque considera que es difícil tener datos exactos de la ruta que sigue cada buque, asegura que toda la flota de bajura trabaja “cada vez más cerca” y que todos se ven afectados en su movilidad: “El precio del gasoil ahora nos está afectando totalmente y estamos muy limitados”, explica.
La reducción de sus travesías es la consecuencia más inmediata para la bajura de la crisis del gasóleo, un problema que en los barcos que faenan en caladeros de altura ya ha llevado al amarre.
Una decena de buques que faenaban en el Gran Sol están parados en el muelle porque, según sus dueños, en el mar se gasta más de lo que ganan.
En mínimos > La corta distancia a la que los pescadores de bajura se ven obligados a faenar para no gastar combustible repercute en sus capturas.
El representante de la flota, Manuel Iglesias, asegura que la carestía del carburante les disuade de emprender maniobras de seguimiento de bancos de peces. “A veces los peces hay que buscarlos, pero ahora no nos compensa”, explica.
Afirma que a los precios que consiguen vender el producto una vez en la lonja no vale la pena esforzarse por conseguir una gran cantidad de ejemplares. “En el mar no se puede decir donde están los peces, depende del día, pero aunque traigamos bastante no se gana”, dice.
El alto precio del gasoil (por encima de los sesenta céntimos de euro) no siempre logran compensarlo con el dinero que obtienen de lo que pescan.
Manuel Iglesias comenta que están vendiendo las xardas 0,30 euros por kilo, los jureles a 0,60 y la merluza de uno a tres euros, en la lonja.