Datos del Observatorio de Precios revelan las abismales diferencias entre lo que cobran los marineros por el pescado en lonja y lo que pagan los consumidores en la plaza. Como ejemplo, citó que las cotizaciones de algunos productos pueden incrementarse hasta un 944% desde la primera venta hasta la última. En opinión de Javier Garat, secretario general de la Confederación Española de Pesca (Cepesca), ese es uno de los principales problemas, que no el único, a los que se enfrenta el sector pesquero español.
Garat analizó ayer la situación y detalló el plan de viabilidad para la flota que propugna Cepesca, durante la segunda y última sesión de las Xornadas Técnicas de Pesca de Celeiro. Con datos oficiales de la tercera semana del mes pasado, la mayor diferencia porcentual entre los precios de origen y destino se produjo con el jurel, que alcanzó el ya citado 944%. El estadillo anexo muestra la evolución de otras tres especies, donde las subidas suponen el 355% para la caballa, el 354% para la pescadilla de hasta 1,5 kilos de peso y del 207% para la merluza de entre 2,5 y 5 kilos de peso.
«Infumables»
Como demostración de que, mientras los costes de explotación se disparan, los ingresos de la flota son estables o tienden a la baja, el secretario general de Cepesca mencionó la evolución de otras dos especies: el jurel, que el año pasado se pagaba en lonja a 0,77 euros y en este se sitúa en 0,45, lo que supone un descenso del 42%; menor, el 8%, es el de la pescadilla, que en el 2007 pasó en primera venta a 2,6 euros y este año, a 2,4.
Ante unas cotizaciones del pescado que anteayer, también en Celeiro, el subdirector español de Conservación de los Recursos Litorales definió como «infumables», desde Cepesca plantean cuatro opciones. Una, que los propios pescadores regulen la oferta, aplicando el lema «pescar menos para vender mejor». Garat subrayó que eso ha funcionado en el caso de la sardina en el Mediterráneo y en el del gallo en Vigo.
Otra, a la que también se ha recurrido en algún puerto español, es la comercialización directa de la producción por parte de los propios armadores, bien participando en las subastas o bien negociando directamente con los comercializadores. La creación de organizaciones interprofesionales es otra alternativa y, de hecho, Cepesca ya tiene suscrito un convenio de cooperación con la Asociación de Mayoristas de Pescado para promocionar los productos pesqueros españoles. Campañas que animen al consumidor a preferir los pescados nacionales frente a otros es la cuarta propuesta.
Cinco son, resumidos, los ejes del plan de viabilidad para la flota pesquera española propuestos por Cepesca y en el que, con desigual fortuna, ha intentado implicar a las diferentes Administraciones: medidas a corto plazo que quisieran similares a los «planes de rescate de los bancos», un plan subvencionado de ajuste de la flota, un programa para reducir costes con más eficiencia energética, mejoras que incidan en los mercados y equiparación de las exigencias sobre las tripulacion