P. P.
En los últimos 30 años, las flotas pesqueras mundiales aumentaron sus capturas de 60 a 85 millones de toneladas y, de tal cantidad, según estimaciones de la FAO, entre el 10 y el 30%, es decir, entre 8 y 27 millones de toneladas, corresponderían a descartes, especies que se arrojan de nuevo al mar por no ser comercialmente interesantes. Además, las flotas mundiales generan entre 13 y 26 millones de toneladas de residuos pesqueros.
Tan ingente cantidad de materia desaprovechada centra ahora el interés de la UE, que prepara una normativa tendente a la eliminación de tales descartes y residuos, bajo el ilustrativo lema "descartes cero"y siguiendo una política que ya aplican Noruega o Canadá.
"Si se va a obligar a las flotas a traer a puerto todos los descartes y residuos, para el sector es un problema, porque eso significa costes en espacio de bodega, que no es barato, y, además, los pescadores no ganan nada con ello; por eso intentamos ver qué productos con valor añadido se pueden extraer de esos residuos y materia prima, de forma que se pudieran reducir los costes derivados de esa nueva política, al tiempo que obtener beneficios ambientales".
Así resume Antonio Álvarez Alonso, del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, el objeto del proyecto de investigación Be Fair realizado desde 2006 y financiado por la UE dentro del programa Life y cuyas conclusiones fueron presentadas ayer al sector pesquero e industrial en el Centro Tecnolóxico do Mar de Vigo.
Álvarez Alonso detalla que del estudio surgen numerosas posibilidades de valorización de los descartes y residuos pesqueros, desde la propia carne del pescado, hasta pieles, cartílagos, vísceras u ojos.
Como ejemplos se cita la gelatina, que se puede obtener de la piel de los peces y que tiene amplios usos alimentarios. Mientras, del cartílago de especies como la raya, por ejemplo, es posible obtener condroitín sulfato, un polisacárido con usos en el ámbito nutracéutico para tratar a personas con problemas de cartílagos o huesos.
Del páncreas o los intestinos de especies como raya o merluza, se logran enzimas de interés para la industria alimentaria. De vísceras como el hígado del pez espada se obtiene aceite de pescado y se mantiene el más conocido y tradicional uso de harinas de pescado.