"Es necesario extender las buenas prácticas a todo el sector pesquero gallego e iniciativas como las reservas marinas de Lira o Cedeira son un buen camino para lograr el objetivo".
P. P. A CORUÑA. Profesor de Antropología Social en la Universidad de A Coruña, Antonio García Allut, explica su implicación personal en el proyecto de transformación del sector pesquero artesanal gallego desde el convencimiento de que "la Universidad está muy separada de la sociedad y los esfuerzos de investigación y conocimiento hay que proyectarlos en la propia sociedad, para beneficiarla y cambiar las cosas". Tal idea se convirtió a comienzos del milenio en el novedoso proyecto empresarial, medioambiental y social Fundación Lonxanet para la Pesca Sostenible, empeñado en "la utopía de lograr una pesca artesanal en Galicia rentable para pescadores y cofradías, sostenible y dinamizadora de las comunidades costeras".
-¿Cuál es la apuesta empresarial de Lonxanet?
-Comprar a los pescadores sus capturas a precios ventajosos y mediante una plataforma tecnológica y el transporte urgente por mensajería, colocarlas en casas y restaurantes de toda España, incluidas las islas, en menos de 24 horas. Pero el proyecto va más allá y se concreta en la reserva marina de Os Miñarzos (Carnota), inducida por la Fundación, diseñada con una metodología participativa y ya aprobada por la Xunta, en proyectos de I+D, en una escuela taller para niños o en turismo pesquero. Seis cofradías (Lira, Cedeira, O Son, A Coruña, Cangas y Muxía) se implicaron económica y humanamente en su desarrollo aunque ahora son Lira y Cedeira las más activas. Tras unos comienzos esperanzadores, llegó el Prestige y a punto estuvo de hundir el proyecto. Fueron varios meses sin poder faenar y tuvimos 900.000 euros de pérdidas. Ahora, con un volumen anual de circulación de 50.000 kilos de pescado y marisco y una facturación de unos 600.000 euros, nuevas iniciativas y los primeros beneficios el año pasado, volvemos a navegar con nuevo rumbo.
-¿Con qué expectativas?
-Lo importante es mantener la estructura y que no haya pérdidas y con el apoyo de la fundación Un sol mon pensamos relanzar todo el proceso. Primero hicimos un diagnóstico de Lonxanet y los puntos débiles eran comunicación, renovación de la web y la parte comercial con la profesionalización del call center -donde se centralizan ventas y pedidos-. Ahora, mejorando esas cosas y con la creación de dos o tres plazas de comerciales de a pie pensamos que podemos conseguir un crecimiento paulatino y estaremos más presentes en las cofradías, que es el objetivo. Además, pretendemos cambiar la composición del accionariado para que las cofradías sean mayoritarias.
-¿Qué beneficios logran los pescadores?
-Las cofradías se benefician en tres sentidos. Primero, reciben por su producto un valor un poquito más alto en primera venta. A mayores, Lonxanet aporta a las cofradías asociadas un 3% de todas las compras que les hace y, si a final del año Lonxanet logra beneficios, las cofradías recibirían la parte proporcional a su participación accionarial.
-¿Donde está su mercado?
-Uno de sus principales nichos de mercado está en la restauración y, el segundo, en los clientes particulares, familias normales que deciden adquirir un marisco o un pescado de garantía en casa. El incremento de clientes particulares ha sido progresivo, del 30 o 40% cada año. La restauración, por su mayor volumen, representa en torno al 60% de la facturación y tenemos como clientes a restaurantes muy conocidos de Madrid y Barcelona e incluso se le suministró a Arzak.
-¿Su apuesta por la pesca sostenible implica que la actual no lo es?
-Bueno, puede mejorarse mucho aún. Es necesario extender las buenas prácticas a todo el sector pesquero artesanal gallego e iniciativas como las reservas marinas de Lira o Cedeira pueden ser un buen camino.
-¿Es poco respetuoso con el medio el pescador gallego?
-El respeto por el medio no es una cuestión tanto de concienciación como de que el pescador es inteligente y actúa racionalmente. Tiene que llevar a casa un dinero para poder vivir y como hay tanta competitividad y tan pocos recursos intensifica su actividad y compite mucho para conseguir su objetivo económico y quien se lleva la peor parte es el medio natural. Cada vez hay menos recursos y el resultado de la sobreexplotación es el de las dificultades de las administraciones para regular y controlar las pesquerías.
-¿Cuáles son los proyectos de futuro de Lonxanet?
-Bueno, además de continuar acompañando a la cofradía de Lira en el proyecto Mar de Lira, con iniciativas como las escuelas taller para que los niños conozcan el mar o el turismo pesquero, que permite a los pescadores interactuar con otros sectores sociales, tenemos varias iniciativas desde hace tiempo y estamos en fase de poder ponerlos en marcha. Una de ellas pretende implicar a restaurantes y consumidores en la compra responsable de productos del mar y se trata de crear una red en toda España de restaurantes para la conservación del mar. Otro de los proyectos se llama El mar de los sentidos y está pensado para dar opción a colectivos con discapacidades físicas o sensoriales a que tengan acceso al conocimiento del mar y su importancia para el futuro.
-Están inmersos también desde hace tres o cuatro años en una red de comunidades costeras...
-Sí, tenemos en marcha un proyecto para reforzar la red de comunidades pesqueras por el desarrollo sostenible, Recopades, que es una red transnacional de comunidades pesqueras donde interactúan para generar nuevos aprendizajes comunidades de buenas prácticas, como Lira o Cedeira, con otras de Argentina, Uruguay, Brasil, Perú o Chile.